Me interesa reflexionar acerca de esta frase tan repetida a los niños de generación en generación. Tanto que parece una verdad inmutable y eterna. Reflexiono como madre para pensar cómo enseñarles a nuestros hijos a cuidarse.

¿Qué es un extraño?

En primer lugar se puede decir que un extraño es un desconocido. En este sentido la mayor parte de las personas son extrañas. Pero para casi cualquier actividad que realicemos necesitamos hablar y relacionarnos con extraños. A nuestros hijos les enseñamos que saluden a quién le presentamos, propiciamos que se relacione con las personas de nuestro entorno. Esto es totalmente necesario, siempre respetándolos, sin forzarlos. Si decimos que no deben hablar con desconocidos estamos propiciando un temor hacia la sociedad en general, desconfianza y aislamiento.

Pero también el término extraño se relaciona con exterior, externo, extranjero. De esta forma nos referiríamos a alguien raro, ajeno, que no forma ni formará parte de nuestro grupo de pertenencia. ¿Nuestros hijos deberían desconfiar de alguien por su aspecto o por cómo hablan? En este caso estaríamos enseñándoles que para protegerse deben discriminar según cultura, elección sexual, clase social, nacionalidad, etc. Vemos que al enseñar que no deben hablar con extraños estamos trasmitiendo valores sociales negativos.

Tampoco podríamos lograr que no hablen con personas desconocidas. Los niños nos ven hablar y relacionarnos con personas desconocidas continuamente, saben de lo vital de estas relaciones. El ejemplo siempre es más fuerte que la palabra.

Al decirles que no hablen con extraños no los estamos protegiendo. Tenemos que tener en cuenta que si alguien quiere hacerle daño a un niño puede conocer métodos persuasivos para mostrarse como una persona digna de confianza. Hay un video viralizado que muestra una forma simple de engañar a los niños. En una plaza una persona le dice a los padres del niño que logrará que su hijo lo siga sin su permiso. Los padres creen que no lo logrará. La persona se acerca al niños con un perrito y logra que el niño se interese en el animal. El adulto se muestra protector, amigable. Le pregunta si quiere ver al resto de los perritos y el niño simplemente lo sigue hacia un auto.

Pero también debemos tener en cuenta que la mayoría de los casos de maltrato y abuso provienen del interior de la familia y del círculo cercano. Es decir, de personas conocidas, en quienes los adultos confiamos. Pueden sufrir maltrato en el jardín, en la guardería, espacios religiosos, lugares miles de veces denunciados.

Me gustaría realizar una última observación acerca del término extraño. Aún quienes nos conocemos, frecuentemente nos vemos como extraños. Todo el tiempo nos estamos conociendo y reconociendo entre padres e hijos. Con paciencia, respeto y amor, vamos creando los vínculos y modos de relaciones que nos hacen crecer.

Como aprender a cuidarnos / cuidarse

Repetidamente escuchamos o pronunciamos esta frase acerca de los niños: no le tiene miedo a nada… mientras la escucho en mi mente pienso quién pudiera, qué sería de la vida sin temor. Mi hija de dos años prueba trepar todo lo que se le presenta, de la misma manera que sonríe o mira a los extraños para ver que respuesta recibe. Me pregunto cómo ir encontrando el modo de vivir la vida plenamente y a la vez cuidarnos. Cómo trasmitir a nuestros hijos la necesidad de cuidarse sin trasmitirle los miedos y desconfianzas.

En primer lugar me parece importante poder confiar en las personas que nos rodean y que están cerca de nuestros hijos. Prestar atención a cómo se siente nuestro hijo con esas personas, no obligarlo a relacionarse con quien está incómodo, escucharlo siempre.

Con respecto a los lugares en que los niños queden al cuidado de otros, lo mejor es buscar referencias en personas de nuestra confianza. Hablar con las personas a cargo, preguntar todo lo que nos parezca necesario, conocer a todos los que van a estar compartiendo un momento con nuestros hijos.

Es fundamental enseñarles a nuestros hijos a cuidarse. Como siempre, ellos aprenden de nosotros. Podemos observarnos, pensar cómo somos con las personas, en quienes confiamos, qué parámetros usamos y cambiar si es necesario.

Educar desde nuestras acciones también implica empezar por nosotros el respeto a nuestros hijos. Si no quieren abrazarnos o darnos un beso tienen todo el derecho a decir que no, ellos tienen que tener el poder de decidir sobre su cuerpo. Esto también implica no tomarlos de improvisto, como si fueran un paquete o un objeto. Debemos escucharlos siempre para que sepan que pueden contarnos todo lo que les pase.

Cuando tengan la edad suficiente creo que es necesario explicarles que el mundo está habitado por personas maravillosas pero también hay personas que pueden intentar hacerle daño. Decirles que el debe aprender a discernir en quién confiar y en quién no, que estamos aquí para ayudarlos.

Voy a repetirlo, cuidarlos, respetarlos y escucharlos es lo fundamental para que ellos aprendan a cuidarse. Siempre estamos a tiempo de repensarnos como padres. Nuestros hijos nos dan la oportunidad de crecer junto a ellos.

Por último los invito a comentar qué les parece esta reflexión y todo lo que quieran aportar desde sus experiencias. Muchas gracias por leer y opinar

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